Perdonar es amar, no puedes decir que amas a alguien si todavía no lo haz perdonado. No puedes ser perdonado, si todavía no te haz arrepentido, por lo tanto no puedes perdonar a alguien que no se haya arrepentido. Y Dios tampoco puede perdonar a los que no se arrepienten de sus pecados, es por eso que es tan importante el arrepentimiento.
Aquí nos podemos dar cuenta de que también debemos reprender a los que pecan contra nosotros y la palabra de Dios dice perdonémos al que nos ofende, estando nosotros y él solos, y que así hemos ganado a nuestro hermano.
Reflexionemos por un momento, ¿A caso nos queda alguna raíz de amargura en nuestros corazones por que todavía no hemos perdonado a alguíen?
Tomemos en cuenta que ese alguien podemos ser nosotros, si, ya que también es importante que nos perdonemos a nosotros mismos y nos quitemos toda esa culpa que marchita nuestra alma.
Ya es tiempo de que rompas con esas cadenas del rencor, solamente tienes que perdonar, ¿A caso sientes que es difícil o que no puedes? Cristo puede ayudarte a perdonar, tú por tí mismo nada puedes hacer. Deja que Cristo en tí te lleve en el espíritu a tomar esta desición tan importante y maravillosa en tu vida, que es PERDONAR. Así Dios quitará toda raíz de amargura en tu corazón y encontrarás la verdadera felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario